Imagen generada con IA

El peligro que podrían implican las etiquetas digitales de precios en los comercios es evidente si no se controla el tema. Vamos a ver el tema en profundidad.

Aquí mis libros

En mi membresía analizo mercados que pueden ser interesantes, baratos, con potencial y por qué. Análisis para ayudarle a ahorrar tiempo, descubrir oportunidades y mantenerte al día con las perspectivas del mercado bursátil

Los riesgos ocultos potenciales de las etiquetas digitales de precios

Walmart, Best Buy y otras tiendas ahora usan etiquetas de precio digitales en las estanterías. Walmart comenzó a desplegar las etiquetas digitales en 2024 y anunció hace unos meses planes para instalarlas en sus más de 4.600 tiendas de EE. UU antes de que finalice el actual ejercicio.

Poco a poco todos los comercios se irán añadiendo a esta nueva tecnología. Pero ojo, porque entraña un riesgo muy elevado para el consumidor. A día de hoy, esta práctica es habitual en las industrias aérea y de transporte.

El precio tradicional reflejado en las etiquetas de toda la vida ofrece estabilidad y transparencia para que el consumidor pueda hacer su propio presupuesto y comparar precios.

En cambio, las etiquetas digitales crea muchas dudas, y la senadora demócrata Elizabeth Warren o tras voces han sugerido que los establecimientos podrían usarlas para mostrar diferentes precios a distintos consumidores (combinando el reconocimiento facial junto con etiquetas digitales de precios).

Por el momento, un proyecto de ley propuesto en el Senado prohibiría que se estableciesen en supermercados y farmacias de Nueva York.

Vamos por partes…

Qué son las etiquetas digitales de precios en los comercios

Las etiquetas digitales de precios, también llamadas ESL, son pequeñas pantallas electrónicas que se colocan en los estantes de comercios (supermercados, tiendas de alimentación, farmacias y otros) para mostrar el precio de los productos.

La pantalla electrónica muestra el precio, el nombre del producto, el precio por kilo o litro, el código de barras y, en ocasiones, promociones. Gracias a este tipo de etiqueta, el comercio administra los precios desde un programa informático conectado a su sistema de ventas.

Como el comercio utiliza un sistema automatizado, los precios pueden actualizarse desde un programa central, mediante reglas preestablecidas o algoritmos. Por tanto, no es necesario que un trabajador recorra los pasillos para cambiar cada etiqueta.

¿Qué riesgos y preocupaciones implican?

Su implantación puede parecer una simple modernización de las etiquetas de papel, pero plantea cuestiones importantes: quién controla los precios, con qué rapidez pueden cambiar, qué datos se recopilan, cómo se protege al consumidor y qué riesgos puede entrañar la automatización.

  • Subidas de precios más rápidas: un comercio puede cambiar en segundos miles de precios, sin sustituir etiquetas manualmente. Eso facilita reaccionar a la competencia, pero también aplicar subidas frecuentes o reducir las ofertas.
  • Precios dinámicos según la hora o la demanda: un establecimiento podría bajar el precio de alimentos próximos a caducar y subir otros cuando aumenta la demanda. La preocupación surge cuando los cambios son frecuentes, difíciles de anticipar o se realizan sin suficiente transparencia.
  • Discriminación o precios personalizados: es una de las cuestiones que más inquietud despierta, que se utilicen datos para calcular cuánto está dispuesto a pagar cada persona. Los críticos dicen que podrían llevar a precios diferentes para distintos compradores.
  • Menor transparencia y dificultad para comparar: si los precios cambian muy a menudo, resulta más difícil recordar cuánto costaba un producto, comprobar si una oferta es real o saber si conviene comprar hoy o esperar.
  • Fallos informáticos y ciberseguridad: un error de programación, una actualización incorrecta o un acceso no autorizado al sistema podría alterar precios, mostrar información equivocada o afectar a muchas etiquetas.

¿Pueden subir el precio de un producto mientras estás comprando?

Técnicamente sí es posible en el caso de que el comercio haya configurado su sistema para actualizar los precios durante el horario de apertura.

Hay además una cuestión potencial que podría suceder: si el precio cambia entre el momento en que una persona coge un producto y el momento en que llega a caja para pagar, puede surgir una disputa sobre el precio anunciado y el aplicable a la compra. Por eso es importante que los sistemas estén sincronizados y que el comercio pueda comprobar qué precio estaba vigente.

¿Cómo puede protegerse el consumidor?

No hay un sistema perfecto, pero sí una serie de consejos y recomendaciones que se deberían llevar a cabo:

  • Compruebe el precio antes de comprar.
  • Revise el importe en caja. Si el precio cobrado no coincide con el anunciado, solicite una comprobación antes de pagar o pida que revisen el ticket.
  • Conserve pruebas de una discrepancia. Una fotografía de la etiqueta, con el producto identificado y el precio visible, puede ayudar a acreditar lo anunciado.
  • Reclame si existe una irregularidad. Puede solicitar la hoja de reclamaciones y acudir a los servicios de consumo del lugar donde usted viva.

Conclusión

Las etiquetas digitales no son necesariamente perjudiciales, ni constituyen por sí solas un sistema de vigilancia. Son una herramienta que ofrece al comercio mayor capacidad para gestionar y actualizar precios.

Pero esa misma capacidad exige transparencia, seguridad informática, supervisión y una protección efectiva de los consumidores. La pregunta decisiva es si se utilizan para ofrecer mejores precios y un servicio más eficiente, o principalmente para maximizar los ingresos aprovechando la rapidez de los sistemas y la dificultad de los consumidores para seguir los cambios.

Comentarios de un analista de mercados financieros internacionales (datos, noticias, análisis, historias). Suscríbase gratis a mi blog con información que le ayudará en sus decisiones de inversión.

* Importante: solo ofrezco una membresía donde aporto contenido. Desconfíe si alguien le ofrece algún servicio en mi nombre, porque suplantan mi identidad por Whatsapp, Meta (Facebook), Instagram, Threads, Correo electrónico, Telegram y web.