
La decisión que ha adoptado la famosa compañía Whirlpool es histórica y deja una lección que los inversores jamás deberían olvidar por el bien de su dinero.
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Whirlpool fue durante décadas una de las empresas favoritas de los inversores en dividendos. Pagó dividendos todos los años desde 1955 pese a la crisis del petróleo de los años 70, el desplome bursátil de 1987, la crisis de las puntocom, la crisis financiera mundial de 2008, la pandemia del coronavirus, etc.
Pero aparecieron graves problemas:
- Las ventas se hundieron: durante 2020-2021 muchas familias reformaron sus viviendas, adquirieron electrodomésticos (neveras, lavadoras). Supuso un «adelanto» de la demanda de un buen número de años. Pero tras ello, las ventas empezaron a desplomarse y el mercado inmobiliario se frenó en seco. Ya apenas se compraron electrodomésticos.
- Se incrementaron los costes: se encareció el acero, los transportes y los intereses de las deudas aumentaron. La compañía intentó elevar sus precios, pero la competencia no. finalmente, como consecuencia de esto, Whirlpool obtuvo menores ventas y menores márgenes de ganancia.
- La deuda empezó a ser un lastre. La empresa tenía que seguir haciendo frente a las fábricas, inversiones, deudas financieras y dividendos. Claro, el flujo de caja libre no era suficiente para todos esos frentes. Whirlpool tuvo que elegir entre seguir repartiendo dividendos o bien reducir su deuda y evitar que su maltrecho balance fuese a peor.
En 2025 sucedió algo histórico en sentido negativo para la empresa. Se produjo el primer recorte del dividendo después de décadas sin reducirse. El recorte fue nada más y nada menos que de un 49%, pasando de 1,75 dólares por acción trimestralmente a 0,90 dólares por título. Parecía que sería suficiente con esta medida drástica. No fue así.
En mayo de 2026 llegó la suspensión total del dividendo. El CEO comentó que el dividendo podría volver cuando mejoren los márgenes, disminuya la deuda y vuelva a generarse suficiente caja. Por pedir que no quede.
Ojo, que Whirlpool no está al borde de la quiebra. Suspender un dividendo no significa que una empresa vaya a quebrar, sino que prefiere guardar ese dinero para fortalecer la empresa. De hecho muchas han hecho esto durante una crisis y años después volvieron a repartir dividendos.
Entonces, ¿por qué el mercado reaccionó de forma tan pesimista con fuertes caídas? Porque Whirlpool era famosa precisamente por su historial de 70 años pagando dividendos. Cuando ya no hay dividendo:
- Muchos fondos especializados en dividendos venden sus acciones.
- Muchos inversores de medio y largo plazo muy interesados en ingresos pasivos (dividendos) seguros y fiables, venden sus acciones.
- Como resultado de los dos puntos anteriores, la demanda de venta de acciones de la compañía es muy superior a la demanda de compra, con lo que el precio de las acciones caen con fuerza.
¿Qué lección hay que aprender de este caso? Un historial de 70 años de reparto de dividendos no garantiza que el dividendo sea eterno. Lo que realmente permite entregar dividendos es el flujo de caja. Cuando el negocio de una empresa deja de generar suficiente efectivo, pueden verse obligadas a recortarlos o suspenderlos (de forma temporal o permanente).
Antes de invertir en acciones de una compañía por el dividendo que reparte, es necesario analizar el historial de pagos, la deuda, la evolución del negocio y la capacidad de generar caja.
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